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General
Generacion de abuelas se prostituye en Corea del Sur
La riqueza de Corea del Sur no se refleja en gran parte de la tercera edad. Abuelas y jubiladas de pocos recursos eligen una de las posibilidades que les da el sistema para ganar dinero: la prostitución. Enfermedades y conflictos en una sociedad que corre a un costado a quienes ya no son productivos.
El sexo abrió sus fronteras hace ya varios años, no muchos pero sí intensos. Las relaciones carnales son beneficiosas a nivel salud desde varios puntos, pero ¿qué pasa cuando lo que no acompaña al sexo es el cuerpo? En Corea del Sur una generación entera de ancianos se encuentran en situación de pobreza absoluta y la prostitución es, fue y será, siempre una opción de supervivencia. Tal vez una de las últimas, pero opción al fin.
 
Las intensas abuelas se llaman “Bacchus ladies”, y son alrededor de 400 señoras en sus 60 y 70 que venden bebidas o infusiones en uno de los parques de Seúl. Según un artículo de la BBC, el epicentro de este mercado de sexo encubierto se desarrolla en el parque Jongmyo de Seúl, un lugar en donde los jubilados pasan tiempo jugando ajedrez.
 
El momento del intercambio entre la bebida y el dinero es en donde se desarrolla la propuesta en paralelo y finaliza en algunos hoteles cercanos o, para no perder tanto tiempo, en ese mismo parque. Atrás de un árbol o escondidos en algún rincón.
 
¿Quiénes consumen estos servicios? Por lo general y, de nuevo, según la BBC, los abuelos son los primeros en la lista. La mayoría de los hombres que pasan por el parque conocen al menos quienes son estas damas con necesidad de sobrevivir que, a veces, sólo llevan lo puesto.
 
Pero el problema de la pobreza no es el único que flota alrededor, en lugares desprotegidos y primitivos como las plazas, las abuelas corren riesgos pero los abuelos también. Como todos sabemos, a cierta edad, la parte reproductora del hombre deja de funcionar, y en estos casos, esas situaciones abundan.
 
Para poder activar "al amiguito", en los maletines ellas llevan una inyección que ayuda a mejorar el desempeño sexual de los clientes. El detalle, no pequeño, es que esas agujas son utilizadas 10 o 20 veces cada una y eso genera infecciones. Tantas que algunos gobiernos locales ya empezaron a ofrecer educación sexual a los adultos mayores.
 
En una sociedad que es cada vez más competitiva, los ancianos improductivos y cansados, quedaron relegados y tuvieron que salir a buscar plata de algún lado. En este caso, como en tantos otros, son las mujeres las que explotan su cuerpo a cambio de, en definitiva, alimento y techo.



Fuente: Infonews