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General
Obama trabaja para el cierre de Guantánamo
El presidente de Estados Unidos quiere que el Congreso acompañe una serie de medidas que concluirían con el cierre de la cárcel apuntada como en la que más se violan los derechos humanos.
Obama fue reelecto como presidente de Estados Unidos en noviembre último, pero aún está fresca una de sus promesas de su primera campaña: el cierre de la cárcel de Guantánamo.

Ahora, el mandatario parecería que irá a fondo con la cuestión y para ello anunció el levantamiento de la moratoria para transferir presos de Guantánamo a Yemen, urgió al Congreso a levantar las restricciones al resto de las transferencias y confirmó que nombrará a un nuevo enviado especial para el cierre de esa cárcel.

"No hay ninguna justificación más allá de las políticas del Congreso para impedir el cierre de un centro que nunca debió haber sido abierto" sostuvo Obama durante un discurso sobre su política antiterrorista en la Universidad de Defensa Nacional.

Al anunciar el levantamiento de la moratoria para repatriar presos a Yemen, Obama dijo que se revisará "caso por caso". "En la mayor medida posible vamos a transmitir a los detenidos que han sido aprobados para ir a otros países. Cuando sea apropiado, vamos a llevar a los terroristas ante la Justicia en nuestros tribunales y en nuestro sistema de justicia militar", afirmó el presidente.

Según Obama, la "responsabilidad" del nuevo enviado especial para Guantánamo, que dependerá de los departamentos de Estado y Defensa, será "lograr la transferencia de detenidos a terceros países".

En un momento de recortes presupuestarios, "gastamos 150 millones de dólares cada año" en el mantenimiento de Guantánamo, ubicada en Cuba y donde hoy hay 166 presos, destacó Obama.

La huelga de hambre que mantienen desde hace tres meses un centenar de los 166 presos de Guantánamo disparó las alertas sobre las condiciones de la prisión y  reavivó el debate sobre su cierre, una promesa de Obama en la campaña electoral de 2008 que aún no ha cumplido.

La cárcel de Guantánamo se abrió en enero de 2002 por decisión del entonces presidente George Bush y en el contexto de la guerra global de los EE.UU. contra el terrorismo tras los atentados del 11S, y llegó a tener casi 800 reclusos.

Un total de 86 de sus 166 reclusos ya recibieron el visto bueno para ser liberados, pero la oposición del Congreso, la falta de acuerdos bilaterales para su transferencia y la moratoria levantada este jueves para la repatriación de presos yemeníes a su país mantenían bloqueado el proceso.