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General
La Iglesia pidió un diálogo "sensible a la realidad nacional"

Los obispos recibieron la invitación en medio de la visita a Francisco en el Vaticano, buscaron separar al Papa de las cuestiones políticas y marcaron diferencias.

 

 

La Conferencia Episcopal Argentina respondió hoy a la invitación del Gobierno para sumarse al diálogo que impulsa con la oposición, al que en una segunda instancia sumó a representantes comunitarios y religiosos, además de a empresarios y la CGT. De manera sutil, con su estilo pastoral, los obispos marcaron diferencias al destacar que la "solidaridad y la importante intervencio´n del Estado en relacio´n con la dignidad de todos los argentinos no debieran estar ausentes, porque constituyen el marco humano e institucional que aseguran un acuerdo duradero".

 

Así, pusieron en el tapete la falta de referencias a la cuestión social y a punto estuvieron de señalar que la iniciativa está distanciada de la "sensible realidad nacional". Es oportuno recordar que el año pasado, durante la Semana Social de la Iglesia, hubo un fuerte contrapunto entre el titular de la Pastoral Social, Jorge Lugones, y la gobernadora María Eugenia Vidal. El jesuita le dijo que “están bien los verbos estar y hacer", una referencia a su discurso en el que había destacado la presencia y las acciones que impulsa Cambiemos en el campo social, "pero falta sensibilidad social". 

Los obispos también dejaron ver el carácter inoportuno del llamado, cuando indicaron que "la convocatoria" los "encuentra en Roma informando al Santo Padre" acerca de su "tarea pastoral" en sus "diócesis". Y aclararon: "Por unos días estaremos todavía abocados a este trabajo". La propuesta para participar del diálogo abierto por el Gobierno llegó para los obispos argentinos en un momento incómodo. 

En la carta se recuerda la Mesa del Diálogo Argentino y se la muestra como ejemplo de la contribución de la Iglesia al diálogo en el país. El ex presidente Eduardo Duhalde, que gestó esa niciativa junto a monseñor Jorge Casaretto, dijo en diversas entrevistas, al conocerse la iniciativa del presidente Mauricio Macri, que se había hecho mal la convocatoria porque "a la Iglesia era a la primera que había que invitar". Aunque ninguna palabra en el texto lo sugiere, es de esperar que el criterio sea compartido por los obispos a los que la invitación les llegó en un segundo turno, y en un mal momento. 

 

 

 

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